- Haz un régimen o dieta que puedas mantener. Uno de los principales problemas de las dietas es que suelen ser muy estrictas. La primera semana haces un gran esfuerzo, pero en la segunda, tiras la toalla cuando quieres comer pan blanco o un chocolate.
- Si realmente quieres bajar de peso, lo mejor es que busques un plan al que puedas adaptarte y que te permita un poco de flexibilidad de vez en cuando. De esta manera no se arruinará el esfuerzo pues sabes de cada cierto tiempo puedes darte un gusto.
- Lleve los platos servidos a la mesa. Con la fuente frente a usted será más difícil controlarse
- Antes de comer, conviene tomar un jugo de naranja, limón o pomelo, o, en su defecto, un caramelo ácido. Está comprobado que disminuye la ansiedad y, por consiguiente, el hambre voraz.
- Incluye en tu dieta soja (la carne vegetal). Cada kilo aporta la misma cantidad de proteínas que 2 Kg. de carne de res y tiene la virtud de reducir los niveles de colesterol en sangre.
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