- Establece tus metas. Escribe tus metas. El hacerlas pasar del pensamiento al papel ayuda a materializarlas para lograr el éxito.
- Pobre en grasas saturadas. Conviene limitar o reducir el consumo de lácteos completos y los muy grasos, carnes grasas y sus derivados, charcutería y vísceras. Se aconseja escoger lácteos con poca grasa, las carnes más magras (pollo y pavo sin piel, conejo, cinta de lomo y magro de cerdo, filete de ternera, solomillo de cerdo o ternera, caballo…) y los derivados cárnicos menos grasos: jamón serrano sin el tocino, jamón york magro y fiambres de ave. Así mismo es preferible desgrasar los caldos de carne y aves en frío, e introducir al menos tres o cuatro veces por semana pescado, blanco y azul.
- Anote todo lo que come. De esta manera logrará tomar conciencia de lo que se lleva a la boca y además podrá planificar comidas más calóricas, que consumirá esporádicamente.
- Al llegar a casa después de un día de trabajo ponga el agua para tomar un caldo caliente y dése una ducha. Cuando salga se olvidará de la idea de abalanzarse sobre la heladera a comer cualquier cosa sin pensar.
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